Hoy ha sido la vuelta oficial al running, pues ya no tengo exámenes ni clases y dispongo de tiempo suficiente por las mañanas. He hecho la distancia C-C en un tiempo de 30'05''. El tiempo es lo de menos. Lo importante son las sensaciones que he tenido. Nunca antes me había costado tanto llevar un ritmo constante. Al final del trayecto sentía como el cuello palpitaba intentando bombear sangre al cerebro para no caer redondo al suelo. Ha sido muy duro. Entiendo que no podré llegar al increíble nivel de cuando tenía 15 años, pero no pensé que iba a costar tanto mantenerse en forma. Cuando empecé de nuevo a ir a correr imaginé que, de alguna manera, mi cuerpo sería capaz de recordar cómo lo debía hacer para mantener el ritmo constante sin desgastar demasiadas energías, que de algún modo el cuerpo y la mente se iban a reencontrar en el pasado del fondo físico, pero no fue así. Costará más de lo esperado, pero tengo tiempo y, sobre todo, ganas. El camino de la playa no va a moverse.